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Montemolín es el único municipio de la comarca de Tentudía integrado por más de un núcleo de población. Pallares y Santa María de Navas son dos localidades incluidas dentro del término municipal. En la misma situación llegaron a estar todas las poblaciones de la comarca, pues en plena Edad Media toda la zona formaba parte de estos términos. Montemolín integra terrenos montuosos y de penillanura con una economía netamente agraria. Montemolín es un pueblo de historia antigua. se situaba en la frontera de lusitanos, beturios y tartesos, por lo que recibió influencia de todos estos pueblos.
Se localiza en el levante de la comarca, ocupando un espacio que a través de Sierra Prieta, establece la división con la Campiña de Llerena. En el aspecto geográfico, el terreno resulta alomado y cubierto de dehesa y monte bajo o desnudo de vegetación.
El núcleo fue un importante enclave árabe estratégicamente situado en el límite fronterizo entre Andalucía y Extremadura, contando para su defensa con una poderosa alcazaba.
Tras su ocupación por los cristianos en el siglo XIII, quedó integrada en la Orden de Santiago con categoría de Encomienda, cediendo a Llerena el papel de foco más señalado de la zona, que junto con Reina, había desempeñado antes. En 1.608 fue enajenada por Felipe III, bajo el título de Marquesado de Montemolín, a unos banqueros genoveses, como pago de las deudas contraídas con ellos por la corona. En 1.779 la villa recuperó mediante compra su propia jurisdicción, independizándose de los italianos. En 1.819 Fernando VII la enajenó de nuevo, ahora a su hermano Carlos, de cuyo dominio fue eximida definitivamente poco después.
El de Conde de Montemolín fue el título adoptado sin embargo, por Carlos de Borbón y Bragaza, hijo de Carlos María Isidro, el hermano de Fernando VII, cuando pretendía el Trono bajo el nombre de Carlos VI entre 1.845 y 1.861.
La parroquia, estilísticamente, marca la transición del Gótico Final al Renacimiento. Son numerosos los motivos góticos que la definen: espacios interiores diáfanos a través de la concepción de nave única, vidrieras, gran elevación, bóvedas de crucería, contrafuertes pronunciados, arbotantes y gárgolas -hablamos de representaciones zoo antropomorfas en las que se quieren ver los siete pecados capiteles, así como otros temas relacionados con seres mitológicos y fantásticos, inspirados en de los bestiarios medievales. Entre ellas sobresalen por su calidad: la Pereza, representada con el busto de un perro con senos; la Lujuria, como un ser de cabello rizado y con el miembro viril en su mano derecha; la Gula, como un ser femenino orondo de boca grande y llena, etc .- Del Renacimiento tomará varios elementos, plasmados en las portadas: veneras y cruces santiaguistas, arquitrabes, arcos de medio punto, entablamentos, frontones triangulares, etc.
A trescientos metros de la fortaleza islámica, mirando hacia Tentudía y siendo la primera edificación religiosa de esta noble villa, se encuentra enclavada esta ermita con la advocación de la Granada, mandada construir por el monarca Fernando III "El Santo" cuando los cristianos, dirigidos por el Maestre santiaguista Pelay Pérez Correa, tomaron la zona próxima al Guadalquivir.
Obra realizada por islámicos almohades venidos del norte de África, pasando siglos después a manos santiaguistas. La etapa islámica nos legó un recinto rodeado por una barrera o doble muralla. Este sólido muro perimetral contó también con unos remates almenados de sección cuadrada, propios de este grupo, igual que las entradas en quiebro o recodo, los túneles subterráneos como estratégicos puntos de salida y entrada por los que obtener agua y alimentos o huir cuando se viesen cercados por los cristianos, las dobles líneas de murallas, etc. Estas características proceden del tiempo en el que los islámicos permanecieron en tierras del Próximo Oriente, nutriéndose de los avances en ingeniería y arquitectura de civilizaciones tan avanzadas como la bizantina o la persa sasánida. A esta formación fue necesario agregarle las mejoras que adquirieron al llegar a la Península, heredadas del pasado hispanorromano y visigodo.
Su síntesis histórica resulta bastante compleja debido a su dilatada trayectoria y a los múltiples usos que de ella se han hecho. A finales del siglo XV sólo existía el edificio de la ermita. Hasta el 1631 los archivos locales la mencionan como ermita con ermitaño, pero en el año 1647, a través de una carta de donación, el templo fue entregado a un grupo reducido de monjes sevillanos de la Orden de San Francisco, que la utilizaron hasta el 1715. Para ello fue necesario dotarla de las infraestructuras necesarias: refectorio, cocina, celdas monásticas, aljibe, molino de aceite, etc. En esta última fecha fue abandonada por los monjes, debiendo reconstruir todo el conjunto, convirtiéndolo en hospicio para pobres e indigentes, custodiado de nuevo, por otro ermitaño. La restauración del siglo XX eliminó todas las dependencias, incluyendo el pequeño cementerio que servía de lugar de enterramiento para algunos vecinos de la localidad.
Detalle Escudo
Sobre un pequeño promontorio de mampostería y lascas de piedra se dispone un bloque prismático del que arranca un estilizado cilindro, similar al fuste de una columna. Incrustada en la zona superior se dispone una estructura casi romboidal que acoge varios motivos decorativos con una inscripción que recoge su cronología: “+ ESTA CR(VZ) HIZO EM VNO ANO 1505” .
Organizándose cada año, durante las Navidades, en una casa señorial del siglo XVIII, el Belén cuenta con 100 actores, 22 escenas y 25.000 W de iluminación y sonido. Una representación del Nacimiento de Jesús única en la región, en la que gracias al esfuerzo y colaboración de los vecinos, los pasajes de los primeros días de la existencia de Cristo, toman vida.



